domingo, 6 de junio de 2010

Directiva

VIII  Parlamento Nacional de Escritores de Colombia
Directiva

Asociación de
Escritores de la Costa
Joce G. Daniels G.
Presidente

José Ramón Mercado
Director Yngermina

Juan Gutiérrez Magallanes
Vicepresidente Asociación de Escritores

Román Torres Redondo
Tesorero

Gilberto García Mercado
Secretario

Dora Isabel Berdugo Iriarte
Vocal

Rogelio España Vera
Relaciones Internacionales

Mariaelena Aldana
Protocolo y Relaciones Comerciales

Enrique Jatib Thome
Transporte



Parlamento
Nacional de Escritores

Guillermo Tedio
Presidente

Álvaro Suescún Toledo
Coordinador General

Coordinadores Regionales
Alma Rosa Terán Tirado
Sincelejo

Amanda Barrera Manga
Bélgica

Beatriz E. Gallego G.
Armenia

Dagoberto Rodríguez Alemán
Mompox

Don Antonio Botero Palacio
Magangué

Don Benjamín J. Herazo
Bogotá

Doña Ula Joel
Santa Marta/Ciénaga

Dr. Antonio Mora Vélez
Montería

Dr. Ismael Porto Herrera
Necoclí

Edgard Trejos
Medellín

Jorge Castillo Mendoza
Riohacha

Laura M. Medina M.
Bucaramanga

Pedro Olivella Solano
Valledupar

William Arroyo
Villa de Santiago de Tolú

Nelson González Ortega
Oslo

Lauren Mendinueta
Lisboa

sábado, 11 de julio de 2009

GALERIAS DE FOTOS

Galería de fotos de las poetisas que participaron en los recitales que se realizaron en el marco de la VII Asamblea Anual del PECC
(Parlamento de Escritores del Caribe)
Margarita Galindo Steffens, cuando participaba en uno de lso recitales
La poetisa Cecilia Muñoz, de Medellín, lee sus poemas

La poetisa Nora Carbonell, participa en uno de los recitales

La escritora Anastasia Espinel Souarez, de nacionalidad rusa, cuando intervenía con su poenencia "El cuento Histórico".

Maríaelena Aldana, participa en el recital poético

La poetisa corozalera, Margarita Vélez Verbel, cuando participaba en la gala poética

Beatriz Eugenia Gallego, de Calarcá, cuando partcipaba en uno de los recitales
La escritora Iveth Noriega
participa en una lectura de poemas
Poetisa Fadir Delgado Acosta, cuando leía su poenencia "La literatura como posibilidad ciudadana"

lunes, 6 de julio de 2009

Mensaje de Toño Mora

Joce
Felicitaciones por el éxito del Parlamento. Para mí, que he tenido la muerte tan cerca últimamente, el Parlamento renueva mi compromiso con la literatura que es una de las razones que me motivan a seguir viviendo. Gracias por tu deferencia y por tu amistad.
Un abrazoAntonio Mora Vélez. PD.
Aporvecho para proponerte los nombres de Germán Espìnosa. Héctor Rojas Herazo y Alvaro Cepeda Samudio para homenajear en el próximo. En el evento de que se prefiera a un escritor vivo, popongo a Ramón Illán Bacca. Y para sugerirte que no se programen tantas ponencias para dar más espacio a los foros y a actividades de integración.

domingo, 5 de julio de 2009

Conclusiones

Conclusiones del VII Parlamento de Escritores del Caribe Colombiano
Homenaje a Meira Delmar, Judith Porto de González y
Fanny Buitrago


La Asamblea General del VII Parlamento de Escritores e Intelectuales del Caribe Colombiano, en homenaje a Meira Delmar, Judith Porto de González y Fanny Buitrago, que deliberó en esta ciudad desde el 1 al 4 de julio de 2009, después de escuchar, analizar, debatir, y discutir las diferentes ponencias, conferencias y mesas redondas, y de elegir al escritor Manuel Guillermo Ortega como presidente del mismo, acordó las siguientes conclusiones:
1. Ratificar como sede del VIII Parlamento de Escritores del Caribe Colombiano la ciudad de Barranquilla, derecho que le había sido otorgado en la Asamblea realizada en julio del 2008.
2. Considerar la propuesta de la delegación de Bucaramanga, para realizar en aquella ciudad, un Encuentro de Escritores, como antesala al Parlamento de la Independencia que se realizará en Barranquilla.
3. Continuar con la política de expansión que ha venido realizando la Asociación de Escritores de la Costa, al invitar a participar, con voz y voto, a escritores de regiones diferentes al Caribe colombiano.
4. Impulsar entre los escritores colombianos la investigación y la creación relacionada con los temas históricos, especialmente con aquellos relacionados con la gesta emancipadora nacional.
5. Vincular a las diferentes etnias, aborígenes y afrodescendientes, para que participen como protagonistas de los próximos Congresos, con trabajos en sus lenguas nativas.
6. Vincular a Instituciones Educativas, de manera que haya una directa relación entre creadores e investigadores, explorando alternativas y posibles nuevos escritores.
7. Rechazar y condenar el sangriento Golpe de Estado que las fuerzas militares dieron a don Manuel Zelaya, presidente constitucional de Honduras, lo que sienta un peligroso antecedente para las Democracias del mundo y especialmente para Latinoamérica.
8. Reconocer el trabajo que viene realizando la Asociación de Escritores de la Costa y ratificarla como la única entidad con derecho a organizar el Parlamento.
9. Agradecer a la prensa escrita, a los noticieros de televisión y a la prensa hablada el apoyo que dieron al Parlamento ya que su difusión fue importante para el éxito del evento.
10. Agradecer a las diferentes organizaciones e instituciones que dieron su apoyo, especialmente al Ministerio de Cultura, el Fondo Mixto de Cultura de Bolívar, el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena, el Fondo Mixto de Promoción de la Cultura y las Artes de Cartagena, el Museo Histórico-Palacio de la Inquisición, el Centro de Formación de la Cooperación Española, la Asociación de Maestros Jubilados de Bolívar (AMAJUBOL), Araujo y Segovia y a algunas personalidades, sin cuyo aporte hubiese sido difícil la realización de este VII Parlamento de Escritores.

Firmado
JOCE G. DANIELS G.
Presidente de la Asociación de Escritores de la Costa

MANUEL GUILLERMO ORTEGA
Presidente del VII Parlamento de Escritores del

sábado, 4 de julio de 2009

Nuevo Presidente del Parlamento

Manuel Guillermo Ortega

ELEGIDO POR MAYORIA DE VOTOS


Por más de cuarenta votos fue elegido nuevo presidente del Parlamento de Escritores del Caribe colombiano el escritor e investigador Manuel Guillermo Ortega, quien a veces firma sus trabajos literarios con el seudónimo de Guillermo Tedio.
Como ha sido tradicional y de acuerdo con los Estatutos, el Parlamento que es organizado por la Asociación de Escritores de la Costa, elige en su Asamblea Anual un presidente, el que orientará los debates que se susciten en ese período y además queda comprometidopara la organización del siguiente.
En la elección, además de las candidatura de Tedio, se postularon los nombres de Álvaro Suescún y el de Laura del Mar (Laura Margarita Medina) de la delegación de Bucaramanga.
El nuevo presidente se comprometió a trabajar conjuntamente con la Asociación de Escritores de la Costa, para la organización y realización del VIII Parlamento de Escritores del Caribe en la ciudad de Barranquilla, en el 2010 y dedicado al estudio de la Independencia Nacional . Ver biografía de Guillermo Tedio en este mismo blog.


Joce G. Daniels G.

Palabras pronunciadas en el acto de instalación del
VII Parlamento de Escritores e
Intelectuales del Caribe Colombiano
en homenaje a
Meira Delmar, Fanny Buitrago y
Judith Porto de González
“Para someter la ideología
y la política a los riesgos de la Literatura”

Cartagena de Indias,
1de julio de 2008
Museo Histórico de Cartagena –
Palacio de la Inquisición

Hoy hace exactamente cinco lustros, cuando muchas de las personas que se encuentran en este sagrado recinto, aún todavía eran unos bebés y otras daban los primeros pasos por las letras del abecedario, en Mompox, la primera ciudad que en el Virreinato de la Nueva Granada desafió el poder español y proclamó su independencia absoluta de España y de toda dominación extranjera, nos reuníamos en el marco del IV Encuentro de Escritores de la Costa, con el objeto de conmemorar el primer centenario de la muerte del poeta Candelario Obeso y de exaltar su exigua pero significativa obra para el pensamiento y la literatura colombiana y universal.
Posteriormente en esta misma fecha, en años recientes, ha sido tradicional el Parlamento de Escritores e Intelectuales del Caribe, que de una u otra forma ha exaltado los nombres de Juan José Nieto, iniciador de la novela histórica en Colombia, Abel José Ávila Guzmán, el infatigable fabulador de Lata, Jairo Mercado Romero, figura cimera del cuento colombiano, Jorge Artel, el más importante poeta colombiano del siglo XX y Manuel Zapata Olivella, el gran oricha de la diáspora de los negros africanos esclavizados y, naturalmente de sus ancestros afroamericanos.
Por eso, para utilizar una frase de cajón, hoy como ayer, nuevamente asistimos a una nueva cita del pensamiento, la reflexión, el análisis, la controversia y el debate, para escudriñar, escarbar y proponer las innovaciones y aportes a las letras nacionales de la narrativa de Fanny Buitrago, la poesía de Meira Delmar y el teatro de Judith Porto de González.
Acerca de la afirmación de que toda literatura es política, algunos escritores guardan reservas y otros simplemente discrepan, es necesario que en este Parlamento, en que habrá, además de los trabajos sobre las escritoras mencionadas, tendremos investigaciones acerca de la relación entre política y literatura, literatura e ideología, análisis a los trabajos y a la vida de Candelario Obeso y Jorge Artel, Ramón Finges y Antonio María Zapata, también en los foros se obtengan conclusiones que nos permitan ampliar la senda para que un futuro no muy lejano, la literatura sea de verdad verdad esté dirigiendo los hilos de la hermenéutica del poder.
Pero, antes de adentrarme un poco a esta gran utopía del Parlamento de Escritores, quiero de todo corazón, en mi condición de presidente de la Asociación de Escritores de la Costa, del equipo de trabajo, de los miembros de la Junta Directiva, del Coordinador del Parlamento, poeta Álvaro Suescun, y de quienes de una u otra manera han hecho su aporte a este evento, darles a todos ustedes, con el corazón en la mano como lo hacen los campesinos de mi pueblo Talaigua, un saludo de bienvenida, a la ciudad, Arcadia del Caribe, en donde según el poeta Luís Carlos López, /se come arroz, carne y arroz/. A los escritores de Medellín y Barranquilla, de Calarcá y Magangué, de Tolú y Santa Marta, de Bogotá y Sincelejo, de Riohacha y Corozal, de Necoclí y Bucaramanga, de Ciénaga y Montería, y naturalmente a los escritores de Cartagena.
También quiero agradecer a las instituciones y organizaciones que con su apoyo económico o en especie, hicieron posible la realización de este evento. Al Ministerio de Cultura, al Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena, al Fondo Mixto Departamental de Promoción de la Cultura, al Fondo Mixto de Promoción de la Cultura y las Artes de Cartagena, al Museo Histórico de Cartagena-Palacio de la Inquisición, al Centro de Formación de la Cooperación Española, a la Asociación de Maestros Jubilados de Bolívar AMAJUBOL, a don Florentino Borbúa, a la empresa Araujo y Segovia y, naturalmente a todos ustedes señores escritores que con su presencia garantizan el éxito del evento.
Este no es un Parlamento tradicional, como los parlamentos de lores y comunes, condes y plebeyos, pares y validos, senadores y representantes, burócratas y politiqueros, mandaderos y correveidiles, pícaros y rufianes, ediles y diputados. Este un Parlamento sin puestos y sin burocracia, sin leyes ni decretos, sin enmiendas y sin constituciones. Es un Parlamento sui géneris. Es un Parlamento de escritores y cuyos miembros se eligen por propia voluntad, sin ninguna clase de triquiñuelas, cocherazos o trampas. Gracias a Dios y a su Santidad el Papa Benedicto XVI, a San Agatón, patrono de periqueros, bailadores y toreros, no tenemos, representantes, delegados vitalicios y tampoco mensajeros en la Picota, Paipa o La modelo. El único salvoconducto para acceder a este Parlamento es la impronta de la palabra, oral o escrita.
De allí que la política del Parlamento no puede ser una política oficial de decretos y compromisos, tampoco de leyes y contubernios, sino que debe constituir un arriesgado experimento de alteridad, donde la única credencial que nos legitima para participar, hablar, debatir, controvertir y discernir es la palabra oral o escrita consignada en nuestras obras. Este Parlamento tiene marcada en su astrolabio, tiene señalada en su brújula, tiene signada en su proa, la ruta que le marca la literatura, y en especial, aquella que vislumbra un horizonte promisorio para las generaciones actuales y venideras.
Los escritores de hoy no podemos eludir o hacer gambeta a la situación que vive la sociedad, el escritor debe meterse de lleno en la sociedad, escarbar verdaderamente sus problemas y llevarlos al plano literario, debe haber un compromiso político, entendiendo este como lo entendieron los griegos, en tiempos en que gerontes y aedas se sentaban en los bancos del ágora para analizar los problemas de la ciudad, los problemas de los habitantes de las polis. El escritor no es político, pero sufre el ataque de la ideología política. El escritor no es ideólogo, pero sobre su obra cae el peso de la censura. El escritor no sociable, pero el Estado lo ve como subversivo de la sociedad. Si el escritor logra crear un mundo a su alrededor solo con la ficción, mucho más podrá atraer a ese público si su discurso es humanista y penetra en la medula de la propia sociedad. Ese imaginario narrativo que brota como una alfaguara encantada en la mente del escritor, también debe brotar como un imaginario social. No podemos quedarnos callados frente a lo que acontece a nuestro alrededor. Para nosotros es esencial que sepamos que miles de familias en el país, en estos momentos se encuentran bajo el peso del dolor y el sufrimiento por los falsos positivos. Que por las calles de ciudades, villas, pueblos, aldeas y laderas, deambulan familias enteras, unas refugiadas de la guerra y otras por los desplazamientos forzados. Que el crimen organizado acecha a quien discrepa de la política de seguridad del Estado. No debemos ser sordos a los clamores de cientos de indígenas que luchan y blanden el lábaro de la reivindicación de sus tierras que son usurpadas y sometidas por la clase oligárquica del país en connivencia con agentes del Estado. Tampoco podemos quedarnos callados, ante la arremetida del presidente Uribe, que a costa, de enmiendas y enmiendas, de reelección y reelección, con su cáfila de palafreneros y turiferarios en el congreso y en el gobierno, como los dictadores modernos quiere perpetuarse en el poder. El escritor no debe perder de vista la pérdida de valores que sufre el pueblo colombiano debido a la falta de atención del Estado y de estímulos que permitan un mejor estado de vida.
Este Parlamento debe ser celoso y denunciar toda clase de discriminación, especialmente la que sufren algunos afrodescendientes en Cartagena.
Hay que estar vigilante respecto a la censura y mordaza que el gobierno trata de imponer a aquellos medios alternativos que muestran la otra cara de la información. Sobre Hamlet, aún ochenta años después en Etiopía, pesa una orden de censura. La Literatura es materia de censura y de discriminación por que siempre es una expedición de la verdad.
Jorge Amado, uno de los escritores más vendidos del mundo, aún después de su muerte sigue siendo el más discriminado de los escritores en el Brasil, por las academias, que soslayadamente han tratado de opacar su grandeza, quizás porque en el año de 1951 la academia de ciencias de la URSS, le otorgó el premio Stalin de Literatura.
Saramago en su Ensayo sobre la Lucidez, nos induce a la reflexión política, y nos conduce asidos de la mano, en estos comienzos del siglo XXI, al diálogo sobre los problemas fundamentales que afectan al desarrollo de la sociedad mundial y al protagonismo del pensamiento y la reflexión en el orden de la organización y funcionamiento de las comunidades humanas.
El Matadero, de Esteban Echeverría, una obra de apenas 22 páginas que se encuentra por ahí tirada en el suelo, en esas librerías de a 2 por 3, es quizás la obra de más contenido político que se haya escrito en la historia de la Literatura Universal. El relato se centra en el momento inmediato posterior a la emancipación americana, momento en que reina el caos en Argentina y surge la figura de Rosas, un tirano.
Sabemos que las amenazas a la libertad intelectual no terminaron con la Edad Media o Hitler, ni con el colapso de la Unión Soviética. En el siglo XXI todavía hay individuos, organizaciones y gobiernos que tratan de controlar el flujo espontáneo de información que de alguna manera pueda poner en peligro su propia posición intelectual o estructuras de poder. Hay quienes oprimen al individuo abiertamente. Otros lo hacen en la oscuridad, donde reina el chantaje y la amenaza, especialmente cuando se aplican a quienes han sido o pueden ser despojados de asideros emocionales y económicos. De allí señores escritores que tenemos una gran responsabilidad con el país, con la sociedad y con nuestros literatura.
Antes de finalizar, en mi condición de capitán de este coloso que ahora es apenas un pigmeo, hecho con la estructura de nuestras voces y palabras, que surca contra viento y marea las procelosas aguas del Caribe, quiero agradecer públicamente la presencia en este acto de la Dra. Vilma Verbel Martel, secretaria de Educación y Cultura del Departamento de Bolívar, Dra. Gina Ruz Rojas, directora del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena, Dra. Viviana Gamboa, delegada del Ministerio de Cultura, Doña Marecela Nossa, gerente del Fondo Mixto Distrital de la Cultura, al Dr. Moisés Álvarez, director del Museo Histórico de Cartagena – Palacio de la Inquisición, a Doña Mara Berrocal, gerente del Fondo Mixto de Cultura de Bolívar, a la Asociación de Maestros Jubilados de Bolívar, a su presidente el eximio don Manuel María Maturana, al Centro de Formación de la Cooperación Española y algunas personalidades como don Antonio Botero Palacio, don Florentino Borbúa del Castillo, y las empresas privadas que nos dieron el aliento para luchar por nuestra causa, pues sin el apoyo de ellos hubiese sido difícil este evento y, naturalmente agradecerle también a los hijos bastardos y mayores de la tecnología: el computador y el Internet.
En fin podría expresar muchas, pero muchas opiniones, casi con la inmensa alegría que tuvimos hace veinticinco años bajo la fronda tupida de los ancianos sancuaraños en el bosque Santander de Mompox, cuando le tributábamos el primero de los homenajes, cien años después de muerto a Candelario Obeso, el iniciador de la poesía negra en América y por esos caprichos del inexorable dios Destino, en esta fecha le deparamos un homenaje a tres grandes femeninas de nuestra Literatura.
En fin señores escritores, asistentes a este VII Parlamento, no tenemos otra alternativa o seguimos como unos anacoretas o monjes del siglo XVI, observando desde los minaretes y murallones de los medievales castillos y conventos lo que pasa en el mundo o nos metemos de lleno en la sociedad, como esos toreros suicidas de la Plaza Majagual de Sincelejo, y pugnamos por un verdadero cambio social. El debate está abierto.
Muchas gracias

lunes, 29 de junio de 2009

Opinión

Claudio Anaya Lizarazo

EL ESCRITOR Y LA POLÍTICA


Oí hace algunas semanas la declaración del Episcopado colombiano con respecto a la conveniencia o incoveniencia de una segunda reelección o tercer periodo del gobierno del presidente Uribe. Ellos fijaron su posición, la de ese momento, y que fue conocida por buena parte de los colombianos a través de los medios de comunicación. No me interesa comentar acá cuál fue su criterio al respecto, pero sí me interesa reflexionar sobre un punto de su declaración, más que un punto, una actitud que me parece histórica, pues yo nunca había visto una actitud de semejante carácter en el Clero colombiano. A través de uno de sus portavoces expresaban que los actos de los seres humanos en cuanto son integrantes de una sociedad, son políticos. Y que ellos, el Clero colombiano, al expresar sus argumentos se internaban en el terreno de lo social-político, pero no en el terreno de la política partidista. Declaración que en nada afecta los dogmas de la religión, porque no fue desde la liturgia desde donde se hicieron estas declaraciones. Debo confesar que estas ideas en el Clero colombiano, me impactaron y me hicieron pensar en muchas cosas. Primero que todo en ese viejo debate del compromiso del artista o el intelectual en el proceso de transformación de la sociedad. Viejo debate ya olvidado y que tuvo vigencia de los años sesenta a mediados de los ochenta, aproximadamente, y que de ahí hacia acá casi nadie ha dicho ni pío al respecto. Y el intelectual que era visto con desconfianza por el poder, practicamente desapareció de los escenarios públicos (con algunas excepciones gracias a los dioses) y fueron reemplazados por una granizada de artistas lacayos, burocratizados por una Ley de Cultura que acabó por pauperizarlos en muchos aspectos.
Aunque en el fondo no sea precisamente así, es la visión global del asunto. Es muy posible que haya una gruesa capa de escritores con una visión extructurada y madura del momento histórico que atraviesa nuestra sociedad. Sabemos ya que para todos los regímenes, y más, tratándose del actual, todo lo que huela a libre pensamiento e imaginación es antipatriótico, luego, aunque muchos militen en el criterio de que “el arte es una cosa y la política es otra” si se apartan de los progamas o la ideología oficial, serán tomados en el menos peor de los casos como opositores, y ya sabemos que todo lo que sea oposición en cualquier momento puede ser tildado de subversivo. Un escritor puede resguardar su obra de la propaganda política y a su vez, ser un activista de proyectos creadores de conciencia y liberadores de la sociedad; es más, la buena literatura está al servicio de esta causa.
En una sociedad tan polarizada como la colombiana, tiene total vigencia ese otro criterio de que todo lo que uno hace es político, hasta el punto de que se ha llegado a afirmar con mucha razón que “todos somos parte del conflicto” y en realidad todos tenemos el deber de contribuir desde nuestro paisaje de arraigo y nuestra ubicación social, a la búsqueda de una solución. Considero que el escritor tiene un papel fundamental en este aspecto, debido a sus lecturas acumuladas y su ejercicio diario con el lenguaje escrito y hablado, que pueden llegar a ubicarlo tal vez como el principal factor en la conformación de una conciencia humanística, social y ecológica, en la definición de un perfil cultural, y en la decantación de una opinión pública, tan necesaria en estos momentos de totalitarismo, rebaños y encuestas. Siempre hemos vivido en el reino de la fe, donde se ha despreciado y atacado la diferencia y lo divergente. Y para lograr esa conciencia, ese perfil y esa opinión, el primer peldaño es el ejercicio de la crítica. Una sociedad que no tenga en cuenta ese segundo momento de una obra, ese desplazamiento de la obra en el lector o espectador, es una sociedad morbosa y, limitada, pues sólo tiene capacidad para expresar que algo le gusta o no, o que le parece bonito o feo. Pero menciono la crítica haciendo la claridad de que una cosa es la crítica y otra cosa es el canibalismo. Éste último sólo sirve como corrosivo o disolvente y su finalidad siempre estará al servicio de elementales y mezquinas pasiones o intereses humanos, en tanto que el sano ejercicio de la crítica sirve para que un pueblo aprenda a mirarse a sí mismo, adquiera elementos de juicio que redundarán en el desarrollo de una autocrítica, se reconozca en las obras de sus creadores, por ejemplo los escritores, y que en palabras de Alfonso Reyes “el fin de la creación literaria no es provovar la exégesis, sino iluminar el corazón de los hombres, de todos los hombres, en lo que tienen de meramente humanos, y no en lo que tienen de especialistas en esta o la otra disciplina. Y la crítica impresionista no es más que el reflejo de esta iluminación cordial; no es más que la respuesta humana, auténtica y legítima, ante el poema”.
Pero, se preguntarán algunos de ustedes ¿qué tiene que ver la crítica con la política?... La crítica trasciende los ámbitos de lo académico, lo artístico o lo literario, para pasar a la esfera universal de la cultura. Mi vision personal o mi concepto es el de que la crítica es ante todo una actitud y una capacidad humana, capacidad de reflexionar y de decir, síntesis de una experiencia vital que hace acopio de todo un cúmulo de conocimientos y sucesos, al formular un discurso que nos enriquece por cuanto nos quita de los ojos esas ultimas gazas de ingenuidad y contribuye a transformar nuestra visión del alma humana y de la sociedad; por este camino tenemos la posibilidad de construir sociedades más justas, podemos estudiar y entender los problemas que nos afectan, podemos disfrutar en otros niveles de complejidad nuestros ideales y hechos estéticos, al fin y al cabo quien ama el arte ama la vida, y quien ama la vida ama el arte; y como dijo el filósofo Ciorán: “El diletante es quien menos sed de sangre tiene”.
Esta capacidad humana de reflexionar y diferir está en la base de todas las actividades humanas, está en la base de la condición humana que mira a su alrededor para responder al medio y construir la cultura. Las comunidades humanas siempre estarán formadas por diferentes grupos que luchan entre sí. De esta práctica surge el pensamiento inconforme, el deseo de entender las razones que nos expliquen el estado actual de las cosas; de la observación crítica se originan todas las disciplinas humanísticas y las ciencias, luego la crítica es el primer peldaño en la intensión de entender el medio en el que nos encontramos inmersos.
Un excelente ejemplo de escritor crítico y comprometido con la sociedad de su tiempo es el checoslovaco Franz Kafka, considerado como el símbolo de la persecución política de los regímenes represivos del Siglo XX, e inclusive de lo que va transcurrido del Siglo XXI. Sus novelas y relatos, retratan las atmósferas opresivas y surreales de la Alemania de la primera posguerra, derrotada, empobrecida, y pagando un alto tributo económico a los vencedores, pero una Alemania con un gobierno vertical y totalitario,en cuyo seno se daba una intrincada y denodada lucha de facciones políticas. Un mundo donde convivían el feudalismo y el capitalismo. Sus novelas y relatos son un fresco de un mundo de pesadilla, son la mueca en el espejo de unas instituciones deshumanizadoras y deformadoras, Kafka crea la metáfora de ese caos y una de sus grandes virtudes está en que puede dotarla de belleza, aunque sea una belleza patética. Nos dice Mijal Levi: “Sería extraño e incomprensible que las ideas políticas de Kafka no tuvieran influencia sobre sus escritos porque sustancialmente el estrato anarquista es uno de los signos centrales de sus grandes creaciones, cuentos, relatos y alegorías”. Su activismo político no lo alejó de la literatura; antes al contrario, y gracias a la conjugación de su criterio político y su visión estética de la vida, se dotó de los elementos necesarios para configurar, digerir y transformar esa realidad social anómala en el ámbito literario de lo kafkaniano, nuevo sentido que enriqueció el mundo de lo literario. Asunto que me hace recordar a Giovanni Papini cuando nos dice que el quijotismo existía mucho antes de Alfonso Quijano, pero que le correspondió a Cervantes moldear y cristalizar ese sentido de lo humano, enriqueciendo el arte literario y la cultura en general. Así, Kafka, precisamente su visión política de su tiempo fue lo que demarcó en él, el semblante y la fisonomía, la mueca entre surreal y expresionista de las atmósferas de sus escritos, que también nos recuerdan las pinturas de James Ensor y de Eduar Munch.
Cuando Henrry Miller escribió sus trópicos, lo hizo con la casi exclusiva intensión de escandalizar la gruesa e hipócrita nata del puritanismo en los Estados Unidos. Esa fue una toma de posición política y social, que pienso, contribuyó en buena parte a la transformación de sectores de esa sociedad. Toma de posición política, porque escribir y publicar es un acto público, y por este camino también se incide en la conformación de una mentalidad popular; se habla, se difunde el hábito de la lectura, se escribe y se publica, porque se desea compartir una visión del mundo y de la vida, y se desea también modificar o adaptar el mundo a condiciones más gratas.
Otros ejemplos abundan por cuanto el escritor trabaja con la realidad de su tiempo. Bueno otros trabajan con lo fantástico o con la historia como exploración de lo posible, o como lo expresó Pedro Gómez Valderrama en su conferencia de ingreso a la Academia Colombiana de Historia y cuyo título dice: “La novela como reconstrucción de ruinas históricas”.
Ahora bien, ejemplos claros de algunos escritores que resultaron adoptando posiciones políticas aunque no partidistas, muy a despecho suyo (aunque no escribieron panfleto, realismo socialista, y ni siquiera fueron corresponsables de los Samizdat) son Isaak Babel, Mijail Bulgakov y Osip Maldestap, entre otros. A quienes el régimen estalinista hizo desaparecer en campos de concentración, por considerar que las obras de estos autores, atentaban contra los lineamientos y preceptos del Estado.
En todos los países ejemplos hay para escoger, de manera que, como dice esa provocadora frase que es una de las máximas de este VII Parlamento de Escritores: “Si hablas, mueres; si no dices nada, mueres. Así pues, habla y muere”.
No puedo pasar por alto un principio que nos viene sobre todo por condición natural, y por factores sociales e históricos derivados del enciclopedismo y la revolución francesa, como es el principio de libertad que encarna la ciudadanía. A grandes rasgos, estamos en igualdad de condiciones ante la Ley pero no en igualdad de circunstancias. Muchas son las críticas a todos los sistemas políticos del mundo, e inclusive a las religiones, que fueron históricamente estratos intermedios de organización social, y que aún hoy, detentan un fuerte poder económico y de conciencia a nivel universal. La humanidad siempre se ha dividido en tres sectores: los poderosos, los rebeldes y los pusilánimes, estos últimos asumen las características del barro elemental del cual se proveen los grupos en conflicto. El poder es una carrera de relevos guiada por el azar. La transmutación y la transmigración de las cosas en el tiempo y en la conciencia es un fenómeno que fascina. Las ideas que pasan o sobreviven de generación en generación como en una carrera de relevos, conmueven (sin faltar los episodios de traición) por los ideales de lealtad y filiación entre los hombres. Aún hoy, se padece esa maldición de la dualidad: está con nosotros o contra nosotros.
De ahí la urgente necesidad de que los escritores hagan un trabajo civilizatorio, adquiriendo primero que todo el compromiso y la pasión por el oficio. Siempre en la actitud de explorar en la quintaescencia de la comunidad que por motivos de tecnología, mercadotecnia y política, puede decirse que dejó de producir la cultura, convirtiéndose en una masa consumidora de una tecnología y una cultura material, y cuyos fines y expectativas no rebasan el plano de lo económico. Compromiso y pasión por el oficio para contribuir a evitar la abdicación espirítual de la humanidad. Ante un panorama como el de la clonación de seres humanos, el calentamiento global y todos los trastornos ecológicos y climáticos, incluida la deforestación y el aumento en el nivel de las aguas de los océanos, cabe la rotunda pregunta de ¿qué están haciendo los escritores en nuestro país, para evitarlo?
Ante el panorama político colombiano y su marcha hacia un régimen totalitario y dictatorial, con la consecuente muerte de las instituciones democraticas, y la traquetización de nuestra cultura, pocos son los escritores que han asumido posiciones claras e iluminadoras para la comunidad. ¿Qué clase de mundo y cúal testimonio vamos a dejar para las generaciones futuras? Pocos de nuestros escritores importantes han corrido el riesgo de asumir una posición crítica al respecto, y nuestras dos máximas figuras literarias siguen en México.
De manera que, no veo cómo puede un escritor deslindar su vida y su obra en dos parcelas si no antagónicas, nunca confluentes. Ni siquiera en los extremos casos de literatura fantástica o evasiva, puede el autor romper rotundamente con la época que le correspondió vivir, pues los rastros de lo humano, lo social, lo tecnológico, además de constituir parte importante de su personalidad y su discurso, se filtrarán en sus textos contribuyendo a conformar ese iceberg que sostiene lo que todo el mundo a primera vista ve, según lo expresará de otra forma el veterano narrador Ernest Hemingway.
Si los textos de los escritores no sirven para iluminar, así sea con débiles parpadeos de luz la conciencia de la comunidad, ¿se escribirá entonces sólo para la evasión, la información, la técnica? Desde que el hombre dio el paso de la horda a las primeras formas de comunidad primitiva, nada escapa al ámbito de lo político, pues desde entonces lo que guía a la sociedad es la voluntad de poder.
¿Dejaremos que todo se acabe? Y mientras eso suceda, ¿nuestros escritos serán los cantos plañideros de heroínas mafiosas que cimentarán la cultura del “quítese o lo quito”? ¿Permitirán los escritores que los guionistas de paraísos para televisión sigan masajeando la mentalidad popular, para predisponerla a aceptar que el mundo es sólo una feria de vacuidades?, porque ellos no tienen objetivos humanísticos o culturales, pero sí cumplen con los trabajos encargado.

Opinión

Román Torres Redondo
El compromiso social y político del escritor


Con el objeto de resaltar el compromiso del escritor con las transformaciones sociales y políticas que requiere el mundo contemporáneo, me propongo mostrar el contenido de sus creaciones e investigaciones, como un ejemplo de hombres y mujeres que a lo largo de la historia nos han legado enseñanzas con el mas alto significado humanístico, con valores filosóficos y conceptuales donde la dignidad humana es revindicada como el fundamento mas valioso.
Escritores que desde la utopia han sabido mostrarnos la importancia de la fraternidad y la cooperación principios que nos han permitido elevarnos en el vasto conocimiento de la ciencia como el más relevante alcance de la humanidad.
Contrasta esta erguida y enérgica posición asumida por estos pensadores, con la entrega de quienes han renunciado a lo más preciado del saber, la denuncia de la opresión y el despojo de millones de personas en el mundo; genuflexa e inaceptable postura de algunos escritores y hombres de ciencia plegados a las prebendas y al poder.
Con este texto abierto al debate y a la controversia, me propongo aportar algunas ideas que ayuden a propiciar la crítica y el análisis, no solo para interpretar a la sociedad actual, sino que nos permita construir una visión alternativa, para hacer a la especie humana cada vez mejor, donde la pugnas producto de las desigualdades desaparezcan.
Con el propósito de presentar nuevos elementos que den fuerzas a estas ideas, citare las palabras del pensador y hombre de ciencia VLADIMIR VERNADSKI creador de la teoría de la biosfera.
“Cada vez con mayor evidencia se pone de manifiesto una sencilla verdad: cualquier fuerza humana incluyendo la de la razón, debe dirigirse al bien de los hombres, debe ser humanitaria, de lo contrario el raciocinio se torna locura y la vida del hombre se convierte en una trágica y trivial absurdidad”. El mismo que además asumiendo un compromiso político con la sociedad de su tiempo, el 19 de junio de 1941, hizo el más enérgico llamamiento, a todos los científicos de Europa y el mundo, expresando lo siguiente: “con nuestro esfuerzo mancomunado acabaremos al HITLERISMO”.
El ser humano es la expresión más sublime fruto de la socialización, creador de infinitas aspiraciones convertidas en categorías y principios, mediante las cuales ha ido configurando un marco conceptual de códigos y normas; todo esto no ha parecido por encanto o como un regalo, si no fruto del trabajo y la experimentación, como la forma más depurada del saber y la experiencia. En una constante interacción con otros seres y el universo circundante, y, la necesidad permanente que lo aguijona a buscar nuevos caminos y espacios vitales; continuos y ascendente. Lo cual lo caracteriza como un ser, eminentemente histórico: en unas condiciones concretas que moldean la trama de su vida y la sociedad.
Siguiendo con estas premisas en donde reiteramos la fuerza del ejemplo, que el escritor debe asumir con el más alto compromiso, armonizando sus teorías y conocimientos con la práctica social, donde no, puede ser indiferente sino que debe asumir, un compromiso ético y moral, en otras palabras ser partícipe de primer orden, en la búsqueda de un ordenamiento, que defienda y garantice la participación y la libertad.
En este orden mencionare las grandes enseñanzas del poeta y pensador de América latina, el cubano JOSÉ MARTI, quien murió por la liberación de su patria dejándonos el más grande ejemplo, cuando dijo:
“No hay odio de raza, porque no hay razas. Los pensadores canijos, los pensadores de lámparas, enhebran y recalientan las razas de librería, que el viajero justo y el observador cordial busca en vano en la justicia de la naturaleza, donde resalta, el amor victorioso y el apetito turbulento de la identidad universal del hombre” y quien además formuló “decir es hacer cuando se dice a tiempo”.
Con estos conceptos siguiendo sus huellas es necesario enfatizar que el escritor, está obligado a participar activamente no solo de la vida política de su país, si no del mundo, deben ser abiertos, cuidando permanentemente no caer en el dogmatismo, santificando gobiernos y regímenes, cuando estos se apartan del desarrollo social. Debemos tener la suficiente entereza, para no permitir que desde el poder se violenten todas aquellas conquistas, que los pueblos del mundo han ido amasando como parte fundamental de su vida; porque son los pueblos los que hacen la historia, los más generosos y llenos de virtudes.
En opinión de TEILHAR DE CHARDIN, quien considera el pensamiento científico como el logro supremo de la humanidad, la ciencia no es para él una ocupación accesoria, sino una forma esencial de la actividad humana, no solo para los científicos como tales, sino también para cualquier persona.
Quien expreso: “Será un problema palpitante el de arrebatar las partículas, a las estrellas o a la materia organizada, otro secreto u otra propiedad mas, entonces los hombres consagraran su vida más bien al aumento de sus conocimientos y no al de los bienes materiales”.
Es de suma importancia en los hombres de idea cultivar un carácter firme y tener una mentalidad bien definida para comprender que es necesario saber pensar de manera independiente, y notar lo insólito en lo cotidiano, no confiar en forma ciega en opiniones, juicios y formulas sin previo estudio y sin haberlas digerido. Teniendo siempre presente, que la duda, la creatividad y la práctica son los componentes más elaborados de toda obra científica y cultural.
En este análisis el escritor y la política, sería injusto no mencionar al gran genio de América, SIMON BOLÍVAR, que con sus innumerables y prolijos, manifiestos, nos dejo la más fehaciente huella y compromiso que el intelectual debe tener con su tiempo y con su pueblo, debe ser un bastión enarbolando propuestas que sacudan, al resto de sus congéneres, a buscar salidas que edifiquen su vida. Señalando todo aquello que socave la unidad entre los pueblos y las naciones. Condenando a quienes propagan la opresión y la discriminación racial, sin tener en cuenta que la vida brota igual, aunque las diversidades étnicas nos hagan distintos en fisonomía y color.
Estudiando el pensamiento de Bolívar el historiador colombiano Indalecio Lievano Aguirre, en su conocida obra, “Bolivarismo y Monroísmo” nos presenta una de las más interesantes investigaciones, históricas y políticas del pensamiento bolivariano, sobre Hispanoamérica. Antes de la declaración, “América para los americanos”, Bolívar después de haber logrado la independencia de Sur América, previendo los imperialismos económicos que se cernían de manera peligrosa. Proponía unificar al continente sudamericano en un solo bloque geopolítico, basado en los lazos históricos de hermandad y cultura que identifican a nuestras repúblicas.
Quizás hoy la denominación de países del tercer mundo en que se encuentran gran parte de nuestra América, no serian el distintivo que nos ubica ante la faz del mundo, de haber logrado el libertador consolidar su magno proyecto, cuando proponía la creación de la Liga Anfictiónica de la Gran Sociedad Hispanoamericana.
Debemos conocer su pensamiento, expresado en documentos tan importantes entre otros como LA CARTA DE JAMAICA y su última expresión de afecto desde su lecho de moribundo en Santa Martha conocida como la Ultima Proclama.
“Yo considero el estado actual de América como cuando desplomado el imperio romano, cada desmembración formó un sistema político conforme a sus intereses y situación siguiendo la ambición particular de alguno de sus jefes, familiares o corporaciones; por otra no somos ni Indios ni Europeos”. “Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menor por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”.
“Al desaparecer en medio de vosotros, mi cariño me dice que debo hacer manifestación de mis últimos deseos. No aspiro a otra gloria que la consolidación de Colombia. Todos debéis trabajar por el bien inestimable de la unión. Los pueblos obedeciendo al actual gobierno para libertarse de la anarquía; los ministros del santuario elevando sus oraciones al cielo; y los militares empleando su espada en defender las garantías sociales.”
Con la finalidad de ahondar en el compromiso político del escritor en las transformaciones que permitan hacer de la vida de los hombres más amables, traeré a colación la obra poética y el pensamiento del insigne poeta chileno Pablo Neruda, quien combinando el más alto grado en lo estético con el más profundo contenido político, mantuvo una actitud erguida y de compromiso asumiendo en su país natal y toda América una lucha decidida contra la opresión y la arbitrariedad de los regímenes militares, que asolaron a Suramérica y Centroamérica a finales del siglo pasado; sembrando la muerte y el terror. De Neruda se dice que murió de pena ante el derrocamiento salvaje y artero, del que fue víctima su gran amigo y compañero de partido, Salvador Allende, quien murió heroicamente resistiendo la agresión militar. No permitiendo que fuese pisoteado la soberanía popular y los principios que con tanta fuerza enarboló en su vida, citaré de Neruda algunos apartes de dos de sus poemas, “Que despierte el leñador y a mi partido” donde expresa de manera vehemente su compromiso político y de libertad:
“Pero si armas tus huestes Norteamérica,
Para destruir esa frontera pura y llevarnos el matarife de Chicago
A gobernar la música y el orden que amamos,
Saldremos de las piedras y del aire para morderte,
Saldremos de las últimas ventanas para volcarte fuego,
Saldremos de las olas más profundas para clavarte con espinas,
Saldremos del surco para que la semilla golpee como un puño colombiano,
Saldremos para negarte el pan y el agua,
Saldremos para quemarte en el infierno.”
“Me has dado la fraternidad del que no conozco,
Me has agregado la fuerza de todos los que viven,
Me has vuelto a dar la patria como un nacimiento,
Me enseñaste a encender la bondad como el fuego,
Me diste la rectitud que necesita el árbol,
Me enseñaste a ver la unidad y la diferencia de los humanos,
Me mostraste como el dolor de un ser ha muerto en la victoria de todos.”
En concordancia con la argumentación que he venido expresando, citaré algunos apartes de la obra de José Enrique Rodó, escritor y filosofo uruguayo, quien en su obra “El Ariel” genio del arte y la parte más noble y halada de la razón el sentimiento; el entusiasmo generoso como el móvil más alto en la acción, en la espiritualidad y la cultura, quien nos dice: “Todo el que se consagre a defender un ideal del espíritu, el arte y la literatura. Debe educar su voluntad, en el culto perseverante del porvenir, en el pasado casi todo pertenece al brazo que combate, en el presente casi todo pertenece al brazo que construye; sin la conquista de cierto bienestar material es imposible en las sociedades humanas el reino del espíritu”.
Estas consideraciones nos demuestran en forma fehaciente a lo largo de toda la historia, la acción reciproca de los progresos de la actividad material y los ideales de los hombres.
Cohete dice: “Que solo es digno de libertad quien es capaz de conquistarla día tras día, por la perseverante actividad de su acción y su pensamiento”.
Según Renán “antes que las modificaciones de profesión esta el cumplimiento del destino común de los seres racionales, hay una profesión universal que es la de ser hombre”.
Enseñaba León Tolstoi “el bien tuyo reside en la unidad con los demás hombres, y el mal en el quebrantamiento de la unidad…no te prives a ti mismo del bien que a ti mismo te es dado”.
Manifestando la importancia de las ideas, es necesario conocer el realismo y la belleza literaria que imprimió a su obra el inolvidable Tuerto López, el gran poeta cartagenero Luis Carlos López, quien a partir de 1908 hasta el 1928, con sus hermosos poemas; fue un profundo critico de las costumbres inveteradas de Cartagena y la sociedad de su época. Dejando de lado el estilo y la forma como algo inmodificable, asumiendo un compromiso de renovación, el poeta con palabras sencillas, sin recurrir a términos altisonantes por medio de su sarcasmo, e ironía, nos describe la decadencia de ésta ciudad. Con su sátira mordaz señala la vida social de su tiempo. Lo que sitúa al lado de los más importantes escritores de nuestro país y América latina.
Con el fin de tener una comprensión del contenido de su obra, mencionaré algunas apartes de sus poesías: Por el Atajo, De Sociedad, A mi Ciudad Nativa. Donde expresa ese humor especial, que tan solo el ha sabido combinar en forma magistral con la poesía,
Por medio de la sorna nos presenta en su poema por el Atajo. al poderoso Rafael Núñez, varias veces presidente de Colombia, junto con Antonia la Pelada, mujer sin ningún linaje, como personaje de Cartagena y de su tiempo, en el mismo escenario la ciudad y su gente, diciéndonos como en una metáfora, que a pesar de todos los honores y el poder, nuestra condición de seres humanos nos hace iguales
Citare a continuación algunas estrofas de sus poemas:
“De tiempo en tiempo, “en abril florido”
Bajo a villa… ¡Oh villa amurallada de San Pedro Claver, donde han nacido Rafael Núñez y Antonia la Pelada.
Seguí después por el atajo… y sigo y seguiré muy lejos de la vía, porque mi corazón – ese mendigo vagabundo no quiere compañía
“La esposa del banquero, flaca y fría que hace música.
Yo, junto al pleyel, tenía toda la flema de un anglosajón.
Y luego para colmos de peras en el olmo, tuvimos que aplaudir a la señora del señor pudiente, pensando injustamente:
¿Por qué Mozart no fue albañil?
Reiterando el comportamiento que el escritor debe asumir quien mas elocuente, que Gabriel García Márquez, con sus creaciones literarias se ha convertido en uno de los grandes, no solo de América, sino del mundo; su pluma combinada con la denuncia, ha mostrado nuestra verdadera historia, su estilo ha develado la realidad de América latina. Las monstruosidades de sus gobernantes igualmente los innumerables golpes de estados de que han sido objeto muchos gobiernos nuestro continente, la eliminación física de sus mejores dirigentes y jefes de gobiernos que han osado ponerse del lado de su pueblo han sido vilmente asesinados.
La persecución y el exilio de quienes no han aceptado la injusta realidad que nos golpea y, no han permitido, las crueles condiciones de vida de nuestra gente.
De manera magistral nos dice lo siguiente:
“América latina esa patria inmensa de hombre alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad se confunde con la leyenda, nos hemos tenido ni un instante de sosiego.
“Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafió mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de recursos convencionales para ser creíble nuestra vida. Este es amigo el nudo de la realidad”.
Estos ejemplos, deben ser el camino a seguir por todos los escritores, como huellas que debemos sembrar. Participando activamente tanto en lo social como en lo político, lo moral y lo ético, en lucha tenaz que encamine a la humanidad, a nuevas conquistas de profundas transformaciones, para construir un mundo cada vez mejor, manteniendo la suficiente independencia para denunciar en su momento lo que halla que decir, siendo participes de primer orden como también decididos observadores donde no podamos ser actores.
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Opìnión

Valmiro Rangel Rangel
Literatura y Política en América Latina




“Se sabe muy bien que el arte puro y el arte
vacío son una misma cosa y que el purismo estético
no fue más que una brillante maniobra
de los burgueses del siglo XIX,
quienes prefrían verse denunciados como
filisteos que como explotadores”.
Jean Paul Sastre: ¿Qué es literatura


Más que una ponencia quisiera aquí traer a colación algunos elementos para la discusión. Sé que no todos los presentes van a estar de acuerdo con lo que voy a expresar, pero esos son gajes del oficio: cuando se trata de asuntos ideológicos o políticos, es imposible unificar criterios, pero tengan la absoluta seguridad que respeto todas las opiniones, porque la diversidad ideológica es la oportunidad mas expedita para el crecimiento intelectual.
“Desde que existe la escritura ha habido prohibiciones. Desde que a la palabra se le asigna poder, a los filósofos y escritores les está garantizado veneno y destierro, censura y exilio, campos de concentración y prisión individual, persecución hasta el asesinato. Desde Sócrates hasta Ovidio, desde Montaine hasta Heine, desde Zola a Mendelstam, desde Orwel y Kafka hasta Rushdie. ¡Qué alegría! (Günter Grass) (1).
Ahora veamos lo que dice Manuel Scorza: “Todos mis libros fueron siempre políticos y todo la literatura lo es por lo que dice o por lo que calla”.
Después de haber leído estas oportunas aseveraciones, decidí escribir las presentes reflexiones sobre Literatura y Política en América Latina; como no puedo abarcar a todos nuestros escritores, me limito a algunas muestras de las épocas de la emancipación, del romanticismo, del modernismo y contemporáneos, que constituyen una prueba fehaciente de la relación entre ideología, política y literatura.
Jaime Mejía Duque y Mario Benedetti, afirmaron en todos los escenarios, que en América Latina, desde la época de la independencia, la literatura y la política han ido de la mano. Unos más otros menos, los escritores latinoamericanos han tenido que ver con la vida política de sus respectivos países y muchos han tenido trascendencia política en todo el continente, y es más, escritores como Vallejo y Neruda se solidarizaron con el proletariado internacional, al ponerse al servicio de la causa republicana en España. Incluso, grandes hombres de la independencia como Camilo Torres, Simón Bolívar y otros, fueron excelentes escritores. Las cartas de Bolívar fueron magistrales piezas literarias; y ¿qué decir de sus manifiestos?, sus manifiestos fueron poesía pura, miremos esta muestra:
“/Por la libertad, digo, /está erizada de armas la tierra/ que poco há sufría el reposo de los esclavos; /y si desastres horrorosos/ han afligido las más bellas provincias/y aún repúblicas enteras/ ha sido por culpa nuestra,/ y no por el poder de nuestros enemigos…/ Debemos triunfar/ por el camino de la revolución y no por otro/”.
Hablando de Colombia, algunos de sus presidentes han hecho literatura. El himno nacional, compuesto por Rafael Núñez, es una pieza digna del Neoclasicismo. Miguel Antonio Caro, José Manuel Marroquín, Marco Fidel Suárez y otros, también incursionaron en la literatura, es decir: estos personajes fueron literatos absorbidos por la actividad política. Es muy patética una escena de la obra I Took Panamá, montada por el Teatro Popular de Bogotá, bajo la dirección de Jorge Alí Triana, en la que se muestra cómo mientras el Presidente Marroquín se dedicaba a componer anagramas, los gringos se robaban el Canal de Panamá.
En ningún momento la literatura en América Latina ha dejado de ser polémica, política y testimonial, con diversas variedades. Los escritores y los poetas latinoamericanos, rara vez pudieron o quisieron eludir la participación en alguna actividad política, bien del lado del establecimiento o bien del lado de la oposición. Jaime Mejía Duque y Ángel Rama han coincidido en afirmar, que la mayoría de nuestros escritores han tenido que vivir de los puestos públicos, debido a nuestras amorfas y elásticas burocracias que caracterizan el cuadro de la dependencia y el subdesarrollo, en donde por motivos del atraso socioeconómico, el estado es el principal empleador. (2)
Sea como funcionario, sea como aúlico, plumífero (3) o implacable opositor de un régimen determinado, el escritor o poeta ha incidido notablemente en la vida política de nuestros países. El Periquillo Sarniento del mexicano José Joaquín Fernández de Lizardi, considerada por la crítica como la primera novela hispanoamericana, publicada en 1.816, en el centro de las coyunturas de las guerras de independencia, es una novela menudamente política. (4)
No es gratuito entonces, que con Fernández de Lizardi se le haya dado inicio al martirologio para muchos de los escritores que denuncian las injusticias en Nuestra América. Este escritor fue encarcelado por haber fundado el periódico El pensador mexicano, el cual consagró a la causa revolucionaria independista, según Jean Franco(5), la verdadera vocación de Lizardi era la de periodista; mientras pasaba la censura a los periódicos, él se dedicaba a escribir novelas para evadir las iras de la censura. Lizardi en su Periquillo, denuncia las injusticias que se dan en la vida colonial. Unos de los aspectos que revela son las aberrantes esclavitud y discriminación racial:
“Dígalo la isla de Haití, que hoy llamamos Santo Domingo; dígalo la de Cuba o la Habana, donde con una calesa o una golosina con que habilitaban a los esclavos, los obligaban a tributar a los amos un tanto diario fijamente como en rédito del dinero que se había dado por ellos…y si nó ¿qué sufrirían? Azotes. Y las negras ¿Qué hacían cuando no podían vender sus golosinas? Prostituirse. ¡Cuevas de la Habana¡ ¡ Paseos Guanabacoa! , hablad por mí...
Y si aquellas negras resultaban con el fruto de su lubricidad o necesidad en las casas de sus amos, ¿qué se hacía? Nada; recibir con gusto el resultado del crimen; como que de él se aprovechaban los amos en otro esclavito más…Yo deseo, señores, que me descifréis este enigma. ¿Cómo cumpliré bien los preceptos de aquella religión que me obliga a amar al prójimo como a mí mismo y a no hacer a nadie el daño que repugno, comprando por un vil interés a un pobre negro…y tratándolo a veces quizá poco menos que bestia?¨ (6)
Fernández de Lizardi también critica a la religión por parcializarse del lado de los poderosos, a la educación por inoperante: “Me pusieron en la escuela, y en ella ni logré saber lo que debía, y supe, como siempre, lo que nunca había de haber sabido.”(7).
También tienen su parte la justicia, el sistema carcelario, en fin nuestro prístino novelista, denuncia la corrupción en todos los aspectos de la vida colonial:
“El notario considera la ley no como un conjunto de normas que deben cumplirse, sino como ornato de antigüedad. El boticario está de acuerdo con el médico para engañar a los pacientes…los monjes asisten a fiestas y bailes, el sacristán roba a los muertos. Los mendigos se aprovechan de la necesidad que tienen los católicos de dar limosna y aprenden a engañar y a fingirse enfermos y lisiados en su escuela de mendigos”. (8)
Vemos pues, que Fernández de Lizardi es conciente de lo que escribe y en todas sus obras hace una radiografía de la sociedad colonial mexicana, claro válida para toda sociedad colonial latinoamericana, puesto que la estructura colonial impuesta por España tuvo las mismas características en todas las latitudes de nuestra región. Por esto es encarcelado, desterrado y censurado, (9) por los detentadores del poder, comportamiento político constante de las autoridades latinoamericanas para con los escritores que denuncian las injusticias, ya sea a través de sus obras o al margen de ellas. Pero Lizardi era tan conciente de su cometido literario e ideológico en su medio y su época, que dos meses antes de morir increpaba a sus enemigos en un folleto que con el titulo Testamento y despedida publicó en 1.827: ¨¿No advertís que aunque yo muera, jamás faltarán escritores instruidos y resueltos que continuarán combatiendo los abusos?” (10).
Al referirme a los hombres que hicieron literatura en la época de la independencia, no podría omitir los nombres del uruguayo Bartolomé Hidalgo (1.788 – 1.822), quien en sus diálogos, con su particular estilo muestra campesinos gauchos, hablando de las injusticias, y de la justeza de la lucha por la independencia. El peruano Mariano Melgar (1.791 – 1.815), quien colgó los hábitos para incorporarse a la lucha libertaria. Allí en la trinchera escribía poemas contra la tiranía española, y hasta sus poemas amorosos en forma de canción india, tenían un alto contenido político y satírico:
“/Vuelve que ya no puedo/ vivir sin tus caricias/ vuelve mi palomita/ vuelve a tu dulce nido/. /Mira que hay cazadores, / que con afán maligno/ te pondrán en sus redes/ mortales atractivos; / y cuando te hayan preso/ te darán cruel martirio/ no sea que te cacen; / huye tanto peligro/ vuelve, mi palomita, vuelve a tu dulce nido. /”.
En Ecuador tenemos a José Joaquín de Olmedo (1.780 – 1.847). Basta con leer el titulo de su más celebrado poema, para saber de que se trata: Oda a la victoria de Junín o canto a Bolívar:
“/ Nosotros vimos de Junín el campo;/ vimos que al desplegarse del Perú y de Colombia las banderas/ se turban las legiones altaneras,/ huye el fiero español despavorido/ o pide paz rendido”/.
A demás de estos escritores citemos, quizá los más importantes: El cubano José María de Heredia (1.803 – 1.839) y al sapientísimo venezolano Andrés Bello (1.781 – 1 856), que según Antonio Portuondo, Fue quien se encargó de lanzar en sonoros versos neoclásicos, la proclama de nuestra independencia intelectual: ¨Tiempo es que dejes ya la culta Europa,/ que tu nativa rustiquez desama,/ y dirijas el vuelo donde te abre/ el mundo de Colón su grande escena./”(11).
No es necesario insistir aquí en el sentido que como lo dijera el mismo Portuondo: “Desde sus comienzos el verso y la prosa surgidos en tierras hispánicas del nuevo mundo revelan una inquietud ante las circunstancias sociopolíticas y se esfuerzan en influir sobre ella. No hay escritor u obra importante que no se vuelque sobre la realidad social americana y hasta los más evadidos tienen un instante apologético o criticista frente a las cosas y a las gentes.” (12).
Obviamente, que en un periodo tan convulso como el de la emancipación, la relación política-literatura es más evidente, y sobre todo en los poetas, que abundan mucho en las luchas por la libertad, y además se sabe que la poesía es propicia para las sociedades en guerra. Es bueno que veamos algunos aspectos de la vida, obra y vicisitudes de los poetas anteriormente mencionados.
Melgar fue ejecutado por los españoles en el campo de batalla en Umachirí.
José María de Heredia, se ve obligado a huir a Estados Unidos, por haber participado en el primer intento de sublevación de los cubanos contra España. En México vuelve a conspirar, por esto es condenado a pena de muerte, castigo que no alcanzan a ejecutar los españoles.
Bartolomé Hidalgo además de ser el primer cultivador de la poesía gauchesca, se alistó en las milicias durante las guerras de independencia. Fue comisario de guerra del ejército libertador uruguayo, y al nacionalizarse como argentino, lo nombraron como tesorero de la aduana bonaerense.
El polifacético Andrés Bello, a demás de escribir Alocución a la Poesía, Silva a la agricultura de la Zona Tórrida, La Oración por Todos, y su famosa Gramática de la Lengua Castellana, fue auxiliar de Bolívar en Londres, a donde fue en una misión diplomática. Después de su regreso se dirige a Chile en 1.829. Allí funda la Universidad Santiago de Chile, redacta el primer código civil chileno y hasta una obra de Principios de Derecho Internacional.
José Joaquín de Olmedo fue diputado, miembro de la junta de gobierno, diplomático, llegó hasta desempeñar la vice-presidencia de la república, incluso aspiró a la presidencia y fue derrotado.
Neoclásicos, prerrománticos o románticos como rotularon a Bello, estos hombres tuvieron que ver mucho con la vida política de sus países y de toda América, en especial Bello que fue una especie de ciudadano americano (algo así como el “Bolívar de la poesía”). Y es que aquí llegamos a la época postindependentista, la época de la consolidación de los estados nacionales en América Latina, época en que ser escritor era sinónimo de desterrado si se estaba en la oposición, o de diplomático, funcionario o presidente si se estaba al lado de los triunfadores.
Hoy podemos apreciar a distancia cómo casi todo el romanticismo latinoamericano se convirtió en un discurso político ininterrumpido, sobre todo el romanticismo argentino. El matadero de Esteban Echeverría (1.805 1.851), Facundo de Domingo Faustino Sarmiento (1.811 – 1.888) y Amalia de José Marmol (1.818 – 1.871), al leerlas da la impresión que las escribiera un solo autor; son algo así como un extenso “cadáver exquisito” hecho a seis manos. Estos escritores que hacen parte de la llamada generación del “destierro” (los tres escribieron sus obras en el exilio), coinciden en la concepción de la primigenia burguesía latinoamericana, en relación con la dicotomía “civilización y barbarie” en la lucha tenaz que libraron contra la sangrienta tiranía de Rosas (de 1.835 a 1.852).
Echeverría utiliza simbólicamente el título de su famoso cuento, para demostrar que Rosas tiene convertida a la Argentina en un matadero:
“Llamaban ellos salvajes unitarios, conforme a la jerga inventada por el restaurador…a todo el que no era degollador, carnicero, ni salvaje ni ladrón… a todo patriota ilustrado; y por el suceso anterior puede verse a las claras que el foco de la federación estaba en el matadero.” Culmina así su cuento Echeverría.
Y hablando de Amalia: ¿Qué es Amalia, si no una acerba denuncia, sobre la situación política de Argentina bajo la dictadura de Rosas? Allí está retratada la implacable y sanguinaria Mazorca; la historia de amor entre Amalia y Eduardo, solo sirve como telón de fondo, para denunciar las atrocidades de Rosas. Amalia fue escrita por Mármol en el exilio en 1.851. A la caída de Rosas Mármol fue diplomático, senador y director de la biblioteca nacional, como premio a sus escritos:
“Así quiero que se llamen en adelante, -ordena Rosas a un escribiente-, así lo he mandado ya, salvajes ¿oye usted? si, excelentísimo señor, salvajes…
- ya está excelentísimo señor,
- lea usted, y el escribiente leyó.
¡Viva la confederación argentina!
¡Mueran los salvajes unitarios!” (13)
Sobre Facundo, que más que novela, debería ubicarse como un ensayo, publicado también en el exilio por Sarmiento en 1.845; fue el libro que más desprestigió a Rosas, tanto dentro de la argentina como en el exterior. Valga decir que cuando se publicó esta obra en Chile, el país austral estaba a punto de recibir un embajador de Rosas, que al fin y al cabo fue rechazado cuando fueron conocidos los desmanes del Dictador, a través de las denuncias que hizo Sarmiento en su ampuloso libro. Creo que Facundo fue el pasaporte para que Sarmiento ascendiera a la presidencia de Argentina luego de la caída de Rosas:
“De la fiesta sale al fin de año y medio, el color colorado como la insignia de adhesión a la causa; el retrato de Rosas, colocado en los altares primero, pasa después a ser parte del equipo de cada hombre, que debe llevarlo en el pecho, en señal de amor intenso a la persona del restaurador. Por último de entre las fiestas se desprende al fin la terrible Mazorca, cuerpo de policía entusiasta federal…
Así en una comunicación de un alto funcionario de Rosas he leído en estos días, que es un signo que su gobierno ha mandado llevar a sus empleados, las palabras: mueren los salvajes asquerosos, inmundos unitarios.” (14).
Demos un salto, para llegar a los modernistas a quienes desde finales del siglo XIX y hasta las dos primeras décadas del siglo XX, les tocó la fortuna o la desdicha, de ver cómo Estados Unidos comenzaba a introducir sus tentáculos en la América Latina:
Nos encontramos ahora con el gran José Martí. Sus escritos más significativos, desde el Presidio político en Cuba (1.871), hasta su última producción Diario de campaña (1.895), el contenido político y la creación verbal resultan indisolubles. Estamos ante un escritor, para quien la literatura y la revolución van íntimamente unidas.
Martí antes de cumplir los 20 años fue condenado a trabajos forzados, por haber participado en una conspiración en 1868, a favor de la independencia. El castigo de trabajos forzados se le conmutó por la del destierro a España, donde escribió el Presidio político en Cuba. En este escrito denuncia atrocidades como los casos de niños condenados también a los trabajos forzados en las canteras y el del brutal apaleamiento del anciano Nicolás, quien acabó desplomándose a causa de los implacables castigos y la debilidad; y es que hasta estos acontecimientos horrorosos Martí los escribe líricamente, veamos:
“Se le echó al pié de un montón. Llegó el sol, calcinó con su fuego las piedras. Llegó la lluvia, penetró con el agua las capas de la tierra. Llegaron las seis de la tarde. Entonces dos hombres fueron al montón a buscar el cuerpo que calcinado por el sol y penetrado por la lluvia, yacía allí desde las horas de la mañana”.
Y como si fuera poco increpa a los españoles de esta manera:
“¡Horrorosa, terrible, desgarradora nada!
¡Y vosotros los españoles la hicisteis!
¡Y vosotros la sancionasteis!
¡Y vosotros la aplaudisteis!” .
Martí no solamente ataca a España, sino que en toda su obra, y sobre todo en su prosa ataca al colonialismo y a las dominaciones extranjeras. Por esto en su obra fustiga constantemente a los Estados Unidos, porque si algo hicieron los escritores modernistas fue prevenir a nuestra América sobre la inminencia de la dominación norteamericana. No obstante estas constantes denuncias, la obra de Martí no deja de estar llena de humanismo, de amor a su patria a Nuestra América,- como él lúcidamente la denominó-, de amor a sus semejantes y aún hasta a sus enemigos:
“/cultivo una rosa blanca/ en julio como en enero/ para el amigo sincero/ que me da su mano franca/ y para el cruel que me arranca/ el corazón con que vivo/ cardo ni oruga cultivo/ cultivo una rosa blanca/”.
Aunque no se trata de hacer un examen minucioso de la obra de Martí, quien, según Rubén Darío, escribió la prosa más bella del mundo, a tono con esta ponencia hay que dejar en claro y recalcar que Martí: “No admite que nadie se desentienda del quehacer político…su amor al hombre y su fe en él se afirman en sus postulados políticos, revolucionarios y libertarios: la soberanía nacional inalienable, la igualdad civil para todos los hombres y razas, el sufragio universal…
Martí ama a los pobres y sufre con ellos, participa de su ansiedad de justicia, porque entiende que la pobreza es consecuencia de un desequilibrio social:
“/Yo sé de un pensar profundo/ entre las penas sin nombres; / ¡la esclavitud de los hombres/ es la gran pena del mundo!/”.
Al estudiar la obra de Martí comprendemos el por qué su obra está inseparablemente vinculada a la independencia y posterior revolución cubana y por qué su pensamiento y su acción han trascendido con fuerza avasalladora a toda nuestra América, y por qué sacrificó su vida por la libertad y la independencia de su patria:
“No me pongan en lo oscuro/ a morir como un traidor/ ¡Yo soy bueno y como bueno/ moriré de cara al sol!/” (Versos sencillos).
La magnitud de la vida y obra de Martí, ha hecho de él una figura solo comparable a la de Simón Bolívar; no en vano cuando un visitante extranjero aterriza en la capital cubana, lo primero que ven sus ojos es un letrero enorme que dice: Aereopuerto internacional de la Habana José Martí; y no es gratuito que Fidel Castro terminara todos sus discursos con una frase Martíana que los cubanos tienen impregnada hasta en lo más profundo de sus conciencias: “Patria o muerte”. (15)
“Para su bien o para su mal, el escritor latinoamericano no puede ya cerrar las puertas a la realidad, y si ingenuamente procura cerrarlas, de poco le valdría, ya que la realidad entraría por la ventana” (Mario Benedetti).
Con esta cita de Benedetti quisiera hacer una somera alusión a Rubén Darío, “el gran elefante sonoro, que rompió todos los cristales de una época del idioma español”,-al decir de Neruda-, Hablar aquí de la obra de Darío, considerado como apolítico, como evasor de la realidad americana de su tiempo, sirve para reafirmar mi tesis inicial. Porque cuando los Sandinistas entraron victoriosos a Managua (en 1979) e iban entonando cánticos con las letras de los poemas de Darío, muchos comenzamos a mirarlo de otra forma, y más aún cuando el gobierno de reconstrucción de Nicaragua lo proclamó libertador de la poesía latinoamericana y héroe nacional de su cultura.
Al decir del ilustre profesor Eduardo Pastrana Rodríguez:
Los estetas de la pequeña y gran burguesía han repetido sin pausas ni correcciones la idea de Darío preocupado únicamente en los descubrimientos del lenguaje…Esta falsedad que se origina en un evidente y calculado escamoteo, ha sido repetido por estudiosos y críticos progresistas” (16).
Sería ingenuo o mal intencionado, luego de una relectura juiciosa de Rubén Darío, seguir repitiendo el estribillo de Darío afrancesado, débil de carácter, evasor de realidades, y todas esas cosas que obliteran el verdadero contenido de la obra del inmenso “hijo de Martí”.
Leyendo la Oda a Roosevelt, el famoso “cazador” de I took Panamá, nos damos cuenta de que como intelectual, y de acuerdo con la época que le tocó vivir, Darío debió morir con su conciencia tranquila, porque él previno a la América “morena y mestiza”, de las futuras y continuas invasiones de los Estados Unidos a los países latinoamericanos. Darío, además de haber sido “el mejor de esta tierra”, según Neruda y García Lorca, el Orfeo de la lira americana, fue lúcido y premonitorio:
“Eres los Estados Unidos,/ eres el futuro invasor/ de la América ingenua que tiene sangre indígena/ que aún reza a Jesucristo y aún habla español./
…/Crees que la vida es incendio,/ que el progreso es erupción,/
/que en donde pones la bala/ el porvenir pones. /No.
…/Mas la América nuestra que tenía poetas/ desde los viejos tiempos de Netzahualcoyotl/… la América del gran Moctezuma, del Inca/ la América fragante de Cristóbal Colón/ la América católica, la América española,/ la América en que dijo el noble Guautemoc:/ “Yo no estoy en un lecho de rosas”; esa América/ que tiembla de huracanes y que vive de amor, / hombres de ojos sajones y alma bárbara, vive/ y sueña. Y ama, y vibra, y es hija del sol. / Tened cuidado. ¡Vive la América española!/ Hay mil cachorros sueltos del león español. / Se necesitaría, Roosevelt, ser, por Dios mismo, / el riflero terrible y el fuerte cazador, / para poder tenernos en vuestras férreas garras./”
En los anteriores versos se ve cómo el ilustre poeta, trata a los invasores norteamericanos de bárbaros sin ningún tapujo, en donde a Roosevelt lo identifica como símbolo de esos intrusos del norte. Veamos los siguientes versos de su celebrado poema A los cisnes, que en parte parecen continuación de los anteriores:
“/ Nos predican la guerra con águilas feroces, / gerifaltes de antaño reviven a los puños/…
/Faltos de los alientos que dan las grandes cosas, / ¿Qué haremos los poetas sino buscar tus lagos? … / Yo interrogo a la esfinge que el porvenir espera/ con la interrogación de tu cuello divino. /
/ ¿Seremos entregados a los bárbaros fieros?/ ¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?/… / ¿Callaremos ahora para llorar después?/”.
Los versos leídos son tan dicientes, que no merecen mayor comentario, porque aquí la posición americanista y antiimperialista es muy evidente; pero quisiera corroborar lo dicho anteriormente trayendo a colación lo escrito al respecto, por el inquieto poeta Juan Manuel Roca:
“Poeta de cisnes, dicen sus críticos acérrimos, poeta de tórtolas y liras, de góndolas que nunca han surcado las aguas de Nicaragua. Pero se olvidan de la gran pluralidad, de la gran orquestación americana de Rubén Darío en sus cantos de vida y esperanza”. (17)
No mencionamos acá a Rodó y a Santos Chocano, porque sus posiciones políticas antiimperialistas son indiscutibles; pero si quiero hacer notar que Santos Chocano, el poeta de Alma América ha sido proscrito de los textos de literatura, como si la crítica estuviera haciendo con él, lo mismo que sus enemigos, que lo persiguieron desde su tierra peruana, hasta matarlo en un tranvía en Chile. Lo mismo podemos decir en Colombia de los textos de Vargas Vila, quien por su posición radical ideológica y política, erró por el mundo y le tocó morir en Barcelona, lejos del alcance de la siniestra mano de la hegemonía conservadora.
Antes de tomar la última parte, me es imposible omitir los nombres de César Vallejo, Ciro Alegría y de Jorge Icaza, escritores posteriores a los modernistas; que aunque la crítica habla continuamente de sus novelas, ubicándoles simplemente como realismo social, creo que el Tungsteno, El mundo es ancho y ajeno y Huasipungo, no se podían escribir de otra forma, porque si a los modernistas les tocó vivir las primeras incursiones del moderno capital imperialista, durante las dos primeras décadas del siglo pasado; a estos escritores les tocó la época más dura, de los años veinte(1920) hacia acá; la época de bárbaras invasiones. Época en que la burguesía latinoamericana, con sus instrumentos de poder: estado, ejercito y religión, le entregan gran parte de estas ubérrimas tierras a los “filibusteros norteamericanos” como los llamara Ernesto Cardenal.
“Y es de América Latina que quiero hablarles hoy, como ilustración de un compromiso posible. Esta América a la cual yo pertenezco, que ofrece al mundo, como un retablo, el espectáculo de un universo en el que el compromiso ha sido siempre inseparable de la vida intelectual”.
Alejo Carpentier.
Ustedes ahora se estarán preguntando, si solo valoro aquella producción literaria, llamada por la crítica tradicional “Literatura comprometida”: Ya lo dije desde un comienzo y sistemáticamente lo he venido reforzando con citas de gente que ha estado en el oficio, por lo tanto resumo:
Toda literatura es comprometida, y todos los hombres tenemos un compromiso, unos somos concientes de eso, otros no, y otros lo niegan; Así como todos los seres tienen su sexo (los únicos que no tienen sexo son los ángeles), todos los actos de los hombres son políticos, y con mucha más razón el acto de escribir, porque se sabe que la pedagogía y la escritura son los actos más racionales del hombre, luego se supone que los intelectuales son más concientes del asunto que nos ocupa. El escritor a través de sus obras expresa su visión del mundo, su ideología, su posición política como expresión de esa ideología. Al respecto dice Jorge Enrique Adoum: “Si todo acto es político, todo libro también lo es”, y al profesor Manuel Cassiani Reyes le leí un concepto relacionado con esto, en una conferencia que ofreció en Bogotá, el pasado 6 de marzo de 2009, sobre la obra de Candelario Obeso: ¨No hay poesía negra, mestiza, ni blanca. La poesía –y por lo tanto todo arte y toda literatura-, es la Expresión del alma y una forma de expresar nuestros sentimientos nuestra admiración, tristeza, dolor…Obeso a través de ella expresó su nostalgia, su ideología, ratificó su condición de negro, su razón de ser¨.
De lo anterior se desprende que el escritor en cualquier parte de la tierra que esté, va a expresar la subjetividad de su existencia, que es la subjetividad de su gente, de su clase. Aunque a algunos escritores y críticos se les ha dado por decir que una cosa es la política y otra es la literatura, con esto están asumiendo una actitud farisea, que favorece a los enemigos del progreso de nuestros pueblos, a los enemigos de nuestra independencia social, intelectual y política. Quienes asumen esta posición de estar encubriendo la realidad, hacen como el gato, que tapa sus deyecciones. Opino que quienes callan ante la realidad, están haciendo más política que quienes hablan o escriben sobre ella.
No podemos caer en la hipocresía de algunos críticos o de algunos escritores con respecto a lo que hacen sus colegas de oficio, es decir: que como lo dijera Benedetti, para descalificar a alguien políticamente, simulan que lo están criticando literariamente. Lo cierto es que se puede escribir bien, se puede hacer buen arte y buena literatura sin sacrificar la visión del mundo ni la posición política que se tenga: ¿Quién puede descalificar la obra de Borges, que para hacer sus extraordinarios libros, no renunció a su posición conservadora de derecha?
¿Quién puede descalificar estéticamente la obra de Octavio Paz a pesar de su pregonado apoliticismo?
Y pasando a la otra orilla, refiriéndonos a los escritores demócratas y antiimperialistas confesos: ¿Quién puede condenar estéticamente a Vallejo, a Neruda, García Marquez, Carpentier; Cortazar; Benedetti, Fuentes, Cardenal, Nicanor Parra, Guillen, Roa Bastos y demás escritores comprometidos con el proceso de liberación en América Latina?
Pongo esto sobre la mesa porque Guillermo Cabrera Infante, que es un gran escritor que contribuyó con sus cuentos de Así en la Paz como en la Guerra, al proceso revolucionario cubano, cuando entró en contradicciones con el gobierno de Cuba y se exilió en Inglaterra, comienza a renegar de la llamada literatura comprometida, y hablar pestes de las obras de grandes escritores, por ejemplo dice que Miguel Ángel Asturias, es un escritor execrable, que Carlos Fuentes no es un escritor, sino que es un político que intenta hacer literatura, que García Márquez no le interesa como persona (ni como escritor, por supuesto).
Es decir que las contradicciones ideológicas y políticas entre los escritores también se reflejan en los comentarios que hacen los unos de los otros, pero lo reprochable es que disfrazan la crítica política con la descalificación estética. Otras polémicas han sido más sinceras, incluso algunos se han ido hasta los puños por esas contradicciones; recordemos que Vargas Llosa le dio un puñetazo en el ojo a García Márquez frente a la puerta de un teatro en Méjico por allá en 1976. Y el Vargas Llosa del 76 hacia acá, no es el mismo de antes: Una cosa era el Vargas Llosa de los Cachorros, el de la Casa Verde, el de la Ciudad y los Perros y hasta el de Pantaleón y las Visitadoras, y otra cosa es el Vargas Llosa de la Guerra del Fin del Mundo y el de la Historia de Mayta, y sin embargo no ha dejado de escribir bien.
Aunque no podemos abarcar a todos los escritores latinoamericanos, no quisiera desaprovechar esta oportunidad para referirme a algo que me está dando vueltas en la cabeza desde hace rato. Quiero referirme a Jorge Luís Borges y a Julio Cortazar.
Borges y Cortazar hicieron buena literatura, de la mejor, pero sin embargo Borges nunca dejó de ser un viejito reaccionario. Algunas veces dejaba ver su posición soterradamente; por ejemplo cuando valora la obra inmortal del inmenso Darío, afirma que textos como a Roosevelt, Salutación del Optimista, el Canto a la Argentina, los Cisnes y otros, son deleznables (18). Nótese que, curiosamente Borges hace esta apreciación es con las páginas en donde Darío deja ver su posición Americanista y antiimperialista: ¿Será esto casualidad?, o será que en verdad estas páginas son deleznables?, o será que los ostentadores del poder y sus áulicos, buscan por todos los medios ignorar la obra de los escritores que denuncian o muestran lo que realmente está pasando, de ignorar los escritos donde un autor exprese su posición política? Lo que yo creo es que aquí se está disfrazando el hecho de no compartir las denuncias que hace Darío en estos poemas, con una injusta valoración estética. Es más, esta posición retrograda, le costó quizás a Borges lo que más deseó en su vida: el premio Nobel, claro porque ni el premio Nóbel escapa a la situación política. Este premio por lo regular se les otorga a los escritores que comportan una posición demócrata o social-demócrata. Según García Marquez, en 1976, y hasta el mes de septiembre, Borges era ya el premio Nobel, pero prefirieron dárselo a un desconocido en ese entonces, Saul Bellow, porque, y voy a citar textualmente a García Marquez:
“Lo cierto es que el 22 de septiembre de aquel año, Borges había hecho algo que no tenía que ver con su literatura magistral: Visitó en audiencia solemne al general Augusto Pinochet (y continúa García Marquez, entre comillas y citando lo que Borges le manifestó al “Tiranosaurio”: “Es un honor inmerecido ser recibido por usted señor presidente - y continúa, sin que nadie lo haya interrumpido-. En Argentina Chile y Uruguay, se están salvando la libertad y el orden. Ello ocurre en un continente anarquizado y socavado por el comunismo”. (19)
Aunque García Márquez trata de justificar esa cantidad de sandeces, creo como lo creyeron los señores de la Academia sueca, que estas palabras fueron sinceras por parte de Borges, si nos atenemos a sus reiteradas posturas que tuvo en pro de las dictaduras del Cono Sur.
En cambio, otro grande, Julio Cortazar, que tampoco aparentemente escribía literatura comprometida: “El rey midas de la literatura, todo lo que tocaba lo convertía en oro” (Tomás Borge), “El argentino que se hizo querer de todos”( García Márquez) , a diferencia de Borges, era un gran propagandista de la lucha por la liberación en América Latina.: Redactaba y firmaba manifiestos contra las dictaduras y contra la intervención de Estados Unidos en los asuntos internos de los países latinoamericanos; como él mismo lo dijera, sus libros culminaban en la realidad: Llegó al ejercicio pleno de la solidaridad humana, al quehacer por los prisioneros uruguayos, por los desaparecidos en Argentina, a su profunda admiración por la revolución cubana, a su entrega militante por la causa sandinista, tal vez por esto tampoco recibió el Nobel, y sí que también lo merecía.
Lo cierto es que el intelectual y el escritor en América latina tienen un gran compromiso, un serio compromiso en sentido doble: Tienen que ser ante todo americanos, como lo dijera Rodó, y al mismo tiempo escribir bien, deben asimilar la tradición cultural universal y ponerla al servicio de la independencia política y cultural de América latina. Los intentos de evadir esta misión, solo sirven para comprometerlos con los enemigos de la libertad.
Y para terminar y a manera de epílogo, quiero resumir todo lo dicho con unas palabras y unos versos de Pablo Neruda.
“Son enemigos de la poesía cuantos excluyen de ella la lucha que es también nuestro pan de cada día. Aquellos que nos ponen unas fronteras, quieren destruir todo el castillo. Aquellos que políticamente, quieren apartar la poesía de la política, quieren amordazarnos, quieren apagar el canto, el eterno canto, el eterno canto.”
Y ahora estos versos.
“Yo sigo en las tablas de mi ley/ acumulando estrellas y armamento/ y en el duro deber americano/ no me importa una rosa más o menos/ tengo un pacto de amor con la hermosura/ tengo un pacto de sangre con mi pueblo/. (20)


NOTAS
1. GRASS, GUNTER: “Censura y literatura, en Magazín Dominical de El espectador. Bogotá, mayo 10 de 1992.
2. MEJIA DUQUE, Jaime. NARRATIVA Y NEOCOLONIALISMO EN AMERICA LATINA. Medellín, Oveja Negra 1972.
3. Piénsese en Plinio Apuleyo Mendoza.
4. MEJIA DUQUE, Op Cit.
5. Franco, Jean. HISTORIA DE LA LITERATURA HISPANOAMERICANA. Barcelona, ed. Ariel, 1983.
6. FERNÁNDEZ DE LIZARDI, José Joaquín: EL PERIQUILLO SARNIENTO, Méjico. Editorial porrua 1974. pp. 346 – 347.
7. Ibid, 17.
8. Ibid.
9. El libro cuarto del periquillo fue censurado, solo se publicó después de su muerte.
10.Citado por Mejía. Op cit P:30
11. Citado por: Portuondo, José Antonio “Literatura y sociedad, en Fernández Moreno César, y otros América Latina y su literatura. Sexta edición. Méjico. Siglo XXI, 1979. p 401.
12. Ibid 391.
13. Mármol, José. AMALIA. Medellín, Bedout, 1982. Pp: 53-54.
14. Sarmiento, Domingo Faustino. FACUNDO, Medellín, Bedout, 1971. Pp: 221-222.
15. No está demás recordar que Martí murió combatiendo por sus ideas el 19 de mayo de 1895 en la acción de Dos Ríos.
16. Pastrana Rodriguez, Eduardo: Darío Recobrado. Cali, Imprenta Departamental del Valle, 1988.
17. Roca, Juan Manuel. ¨Breviario del Modernismo¨, en Magazin Dominical del
Espectador, Bogotá, Julio 3 de 1988.
18. Borges, Jorge Luis: ¨Mensaje en honor de Rubén Darío¨, en Rubén Darío y su obra, Bogotá, Editorial Norma, 1991: P: 9
19. García Márquez Gabriel: ¨El fantasma del Nobel¨, en Magazín Dominical del Espectador, Octubre 24 de 1982.
20. Citado por: Orjuela, Hector. ¨Literatura Hispanoamericana¨. En: ENSAYOS DE INTERPRETACIÓN Y CRÍTICA, Bogotá, Publicaciones del Instituto Caro y Cuervo, Vol, LVI, 1980, pp: 127 y 142.